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La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (II)

Publicado por Christian

Tabla de contenidos de La expansión del Cristianismo

  1. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (I)
  2. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (II)

La primera vez que se habla de religión católica universal fue en el siglo II d.C., donde se llevaban a cabo pequeñas reuniones de obispos con el objetivo de resolver diversas cuestiones problemáticas. Si bien en la anterior entrada estudiamos las ideas fundamentales acerca del contexto histórico en el que se produjo la expansión del cristianismo en sí, la pregunta por momentos sin respuesta sería: ¿por qué verdaderamente sucedió asi?
Existen dos teorías fundamentales que tratan de dar respuesta a esta interesante pregunta. La primera de ellas sería la tesis de tipo teórica, la cual indicaría que esa expansión se produjo fundamental y principalmente por la forma propia acerca de cómo el cristianismo comprendía a la divinidad (como el judaísmo, por ejemplo), en donde era un dios celoso, excluyente, completamente diferente a la forma de pensar y de comprender a las diversas divinidades existentes entre los greco-latinos, pues se considerarían a los dioses del Panteón como diablos o demonios.

La segunda teoría vendría a ser de tipo práctico. El cristianismo rechaza la celebración de fiestas o espectáculos al considerarlas como una forma de “diversión” violenta (circo, gladiadores), o inmorales (como el teatro). Ello serviría para refrenar a la propia aristocracia, la cual utilizaba -propiamente- los espectáculos como forma de refrendar su estatus social.

Con esta negación se producen los primeros martirios entre los cristianos, produciéndose con ellos, valga la redundancia, gran cantidad de asesinatos. Los propios cristianos se niegan a entrar en el ejército, resultado de su propia ideología, negándose a su vez a darle culto al emperador. En este instante, la aristocracia apoya aún mucho más al emperador y afianzando su estatus (manipulación favoreciendo fines propios).

Asimismo, se creía que este cristianismo era el fin de los tiempos; un hecho presuntamente fundamentado en ese contexto violento que ya vinos en la entrada anterior. No obstante, y a pesar de los intentos diversos de que ésto no sucediera, el cristianismo comenzó a ganar adeptos, por el modo de ver cómo las personas morían defendiendo su propia fé. En este punto, se expande y se consolida (aproximadamente en el siglo III y IV), en el mismo momento donde había una crisis en el mundo antiguo. Sin embargo, algunos autores consideran al cristianismo como el verdadero “culpable”).

En los últimos siglos del Imperio, las manifestaciones paganas estaban adquiriendo una mayor complejidad. Pero muchos paganos se preocupaban por su suerte después de la muerte, y realizaban entonces cultos cristianos. Se dieron en este caso dos tipos de ritos paganos:

– Tradicional: religión clásica, representada por los grupos aristocráticos.

– Vulgar: cultos campesinos de origen Neolítico, contra los que tendrá que luchar la jerarquía eclesiástica medieval.

Los cristianos hacen de la eucaristía un misterio y se inventan sacramentos. Finalmente, el cristianismo se consolida a pesar de las persecusiones que sufrieron, entre las que destacarían las de Decio (250-251), Valerio (257-260), y Diocleciano (303-305). Los aspectos más importantes fueron esa falta de homogeneidad religiosa existente dentro del propio Imperio; el hecho de que era una doctrina de renuncia, ofreciendo una vida más allá para compensar las miserias terrenales de la época; el caracter universalista del cristianismo, en lo social y étnico, admitiendo pobres, ricos, negros, esclavos…; alto nivel moral y de solidaridad que presentaban los cristianos de la época.

Más tarde, el hecho más importante fue la conversión al cristianismo del emperador Constantino, algo que supuso un giro radical en el cambio del Imperio (311-316). Ordena que se le devuelva al cristianismo todo lo robado con anterioridad, fundamentalmente tierras, eximiendo al clero a pagar impuestos. Dio orden a que la Iglesia recibiera donaciones, prohibiendo la crucifixión de los condenados a muerte, o que los esclavos fueran marcados con fuego.

El mayor acontecimiento fue el Concilio de Nicea (325), pues supuso la intromición del poder laico en los asuntos internos de la Iglesia, con lo cual se dirime el problema ideológico. Se convocaron a 300 obispos.

Finalmente, el cristianismo fue poco a poco adquiriendo esa importancia propiamente ancestral, hasta convertirse en lo que conocemos a día de hoy.

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