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La Crisis en la Educación

Publicado por Malena

Sir Ken Robinson, experto en desarrollo de la creatividad, ofreció una famosa conferencia titulada “Cambiando paradigmas” en la cual brindó su punto de vista con respecto a la necesidad de un cambio de pensamiento en educación.

Reconoce que el problema de cómo se está educando hoy a la juventud es un planteo a nivel mundial, para tratar de que los jóvenes puedan tener un lugar en el mundo; aunque es difícil saber cómo será el futuro en cuestión económica ya que los cambios se producen de un día para otro y también existe el problema de la pérdida de las tradiciones.

Las nuevas generaciones no le pueden ver sentido a la educación que reciben porque la educación continúa utilizando fórmulas viejas para una situación totalmente nueva.

La juventud se da cuenta que no siempre tener un título es garantía para conseguir trabajo, aunque sea cierto también que una buena instrucción tenga sus ventajas.

El sistema educativo actual está estructurado como en el pasado, priorizando el intelecto, entendiendo a la inteligencia como la capacidad de razonamiento deductivo y de tener conocimientos clásicos; y esta mentalidad es la que se mantiene en la educación pública.

La gente se divide en dos clases: académica y no académica, inteligente y no inteligente.

Lo malo es que muchos que son brillantes, en función de esta clasificación, se convencen que no lo son.

De modo que la educación continúa descansando sobre estos dos grandes pilares: el académico y el intelectual; y esto es lo que ha malogrado la vida de muchas personas y ha beneficiado a la minoría.

Existe actualmente una epidemia de “Trastorno por déficit de atención e hiperactividad” que es tan inadecuada como falsa.

Si este trastorno realmente existe, aún es tema de debate; sin embargo muchos chicos están siendo medicados en forma frecuente, debido a razones médicas que están de moda sin genuino fundamento.

En la actualidad, los niños reciben la mayor invasión de estímulos audiovisuales de la historia además de gran cantidad de información por todos los medios de comunicación; y por otro lado, son castigados por estar distraídos y no prestar atención al material de estudio que se enseña en la escuela, que en su mayor parte es aburrido y no logra despertar su interés.

En el arte es donde se encuentra la mayor cantidad de víctimas de esta mentalidad actual; porque el arte exige la máxima atención de los sentidos en todo momento de la vida y lo que se está haciendo es anestesiarlos con drogas, en lugar de hacer lo opuesto, o sea tratar que estén realmente despiertos a lo que está dentro de ellos.

La educación está standarizada y no tiene en cuenta las diferencias individuales; por esta razón es necesario un cambio de paradigma.

Existe un estudio hecho sobre el pensamiento divergente que es una capacidad esencial para la creatividad, que no es lineal o convergente sino que también puede ser lateral; que ilustra este tema.

Se trata de la habilidad de encontrar muchas respuestas a una sola pregunta o de ver muchas formas de interpretarla.

Un estudio longitudinal sobre el pensamiento divergente en el que participaron mil quinientos niños de jardín de infantes, dio como resultado que el 90% eran genios.

Los mismos niños fueron testeados cinco años después, cuando tenían entre 8 y 10 años y ese porcentaje descendió a un 50%.

Cinco años más tarde, cuando tenían entre 13 a 15 años ese porcentaje descendió aún más.

Quiere decir que todos nacemos con la capacidad para pensar en forma divergente y que la mayoría se deteriora con el tiempo, cuando son educados.

Tenemos que pensar diferente sobre la capacidad humana; sobre la educación; sobre lo académico y lo no académico; sobre lo abstracto, lo teórico y lo vocacional y ver que todo esto es sólo un mito.

Además, hay que estimular el trabajo en grupos para fomentar el hábito de la colaboración y no favorecer el aislamiento; y cambiar la estructura de nuestras instituciones.

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