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Magnetismo y espiritismo

Publicado por Malena

A fines del siglo XIII, Franz Anton Mesmer (1734-1815), médico alemán, inicia un tipo de tratamiento basado en lo que se conoce como magnetismo animal.

El magnetismo animal considera que la causa de las enfermedades se debe a la mala distribución en el cuerpo humano, del fluido universal.

El rol de la persona que se ocupa de mangetizar a otra, consiste en equilibrar los fluidos del paciente, lo que le produce una crisis convulsiva que lo cura.

A pesar de que este método a nivel académico es considerado pura charlatanería, el magnetismo animal tiene en esa época un éxito importante.

El magnetismo animal, el sonambulismo, el espiritismo y otros temas que no se reconocen como científicos, pertenecen hasta principios del siglo XX al área de la psicología.

En 1784, el marqués de Puységur, al magnetizar a un joven, tiene una inusitada experiencia. Este paciente, en vez de sufrir convulsiones después de ser magnetizado, se duerme; y estando dormido puede describir su enfermedad e incluso indicar el tratamiento.

A partir de ese momento se inicia un nuevo método, el sonambulismo magnético.

A mediados del siglo XIX, el sonambulismo proveniente de Estados Unidos, tiene una amplia aceptación en Europa.

Aparecen figuras femeninas dotadas de poderes que pueden comunicarse con los espíritus, levitar, desplazar objetos a distancia y producir ectoplasmas. El ectoplasma, en el espiritismo, es la sustancia especial que en ciertas circunstancias saldría de algunos médiums.

En esa misma época comienzan a proliferar los adeptos a la güija. La güija es un tablero con letras y números, con el cual supuestamente se puede establecer contacto con las personas fallecidas y también con extraterrestres o demonios.

En el mismo siglo, el cirujano inglés James Braid, que fue el que acuñó el término hipnotismo para designar al sonambulismo provocado; trata de explicar científicamente el fenómeno de la güija y lo atribuye al movimiento inconsciente de las manos de los que participan en la sesiones de espiritismo.

En 1882, se funda en Londres la sociedad para la investigación psíquica, para el estudio de los fenómenos psíquicos espirituales; en la cual, no solamente participan espiritistas sino también y aún en mayor medida, filósofos y científicos, como el filósofo francés Henry Bergson (1859-1941) que la presidió en 1913.

En el período comprendido entre 1889 y 1892, la sociedad realiza una monumental investigación internacional sobre la telepatía.

La telepatía es una percepción extraordinaria de un fenómeno ocurrido fuera del alcance de los sentidos, por ejemplo, la facultad que tienen algunas personas de percibir a distancia pensamientos o estados de conciencia de otra persona, generalmente unida por algún tipo de vínculo afectivo.

En esa investigación también participa activamente el famoso filósofo y psicólogo norteamericano William James (1842-1910).

La hipnosis comienza así a considerarse una herramienta eficaz para la psicología y para la psiquiatría.

Jean Martin Charcot, psiquiatra francés, la utiliza para estudiar la histeria; de modo que la práctica del magnetismo animal, que fue condenada por muchos, tuvo una derivación que resultó útil para la ciencia.

Hippolyte Bernheim (1840-1919), profesor de medicina y neurólogo francés, también utiliza la hipnosis con fines terapéuticos; y algunos psicólogos relacionan lo que manifiestan los individuos hipnotizados con los fenómenos que se observan en los sonámbulos lúcidos y los médiums.

Los psicólogos explican la sugestión mental en términos de actividad psicológica inconsciente o subconsciente.

El médico francés Alfred Maury, (1817-1892), nombrado por Sigmund Freud en su libro “La interpretación de los sueños”, considera que los estímulos externos tienen un efecto sobre los sueños, y que éstos a la vez son fenómenos que se pueden interpretar .

Hervey de Saint-Denis (1822/1892), en “Les Rêves et les moyens de les diriger”, enseña cómo mantener la conciencia durante los sueños y así poder dirigir su trama.

Sigmund Freud considera que los sueños expresan en forma simbólica contenidos inconscientes reprimidos que no han sido elaborados emocionalmente y que se pueden interpretar en una terapia para lograr la cura.

Para C.G.Jung, los sueños son portadores de información simbólica arquetípica.

Fuente: “Filosofía Hoy”; “Magnetismo y Espiritismo”; Régine Plas, Profesora de historia de la psicología en la Universidad Paris-V

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