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La Esencia de la filosofía

Publicado por Malena

la esencia de la filosofía

Definir la esencia de la filosofía resulta difícil, porque cada filósofo de la historia la define según su cosmovisión, y es imposible hallar una definición unitaria.

Para Platón y Aristóteles la filosofía es la ciencia; y para los estoicos y los epicúreos, la filosofía es una aspiración a la virtud o a la felicidad; mientras que en la Edad Moderna, Fiedrich Überweg la define como la ciencia de los principios.

Para J. Hessen, para poder hallar una definición de la esencia de la filosofía hay que remitirse al contenido histórico de la filosofía misma.

Dilthey utiliza este método, señalando que lo primero que hay que hacer es descubrir el contenido objetivo común que hay en todos los sistemas.

Desde la antigüedad, la filosofía ha sido considerada un producto del espíritu y es allí donde la humanidad ha visto su esencia.

Existen rasgos comunes esenciales en las filosofías de Platón y Aristóteles, Descartes y Leibnitz; Kant y Hegel; a pesar de sus diferencias.

Todos ellos tienen en primer lugar un punto de vista universal que abarca la totalidad de las cosas, que es opuesta a la actitud del especialista, que siempre se dirige a un sector de la totalidad de los objetos de conocimientos.

El segundo rasgo esencial común es la actitud racional. El filósofo intenta saber, conocer.

Si consideramos los distintos sistemas en conexión histórica, hay que prestar atención a la total evolución de la filosofía en sus aspectos principales.

Para Sócrates, la reflexión y el saber son las bases para la construcción de la vida humana e intenta hacer de toda acción humana un saber, una acción consciente, elevando todos los contenidos de la vida a la conciencia filosófica.

Esta tendencia la desarrolla plenamente Platón, extendiendo la reflexión filosófica al contenido total de la conciencia humana, no sólo a los objetos prácticos, valores y virtudes, sino también al conocimiento científico.

Las tareas del científico, del poeta, del estadista son del mismo modo objeto de la reflexión filosófica.

El espíritu de Aristóteles se orienta con preferencia hacia el conocimiento científico y a su objeto: el Ser.

Esta ciencia nos enseña sobre la esencia de las cosas, las conexiones y el principio último de la realidad.

Para Sócrates y Platón la filosofía es una concepción del espíritu y para Aristóteles es una concepción del Universo.

A principios de la Edad Moderna se vuelve sobre la concepción aristotélica.

Las doctrinas de Descartes, Spinoza y Leibniz se orientan hacia el conocimiento del mundo objetivo; siendo la filosofía una concepción del universo.

En Kant, en cambio, revive el espíritu platónico y toma el carácter de la autorreflexión, de la autoconcepción del espíritu.

En el siglo XIX vuelve el espíritu aristotélico de la filosofía en los sistemas del idealismo alemán, como el de Schelling y Hegel.

Este movimiento lleva a una desvalorización de la filosofía, como la que muestra el materialismo y el positivismo; y por otro lado a una renovación del tipo kantiano, como el neokantianismo, tomando la filosofía un carácter formal y metodológico.

Todavía nos encontramos inmersos en este movimiento que ha conducido a una metafísica inductiva por una parte y por otra a una filosofía de la intuición como la de Berson y la fenomenología de Husserl y Scheler.

La historia nos ha revelado dos elementos como la concepción del yo y la concepción del universo; entre las cuales existe un peculiar antagonismo; presentándose la filosofía como un movimiento pendular entre ellos y probando que ambos elementos forman parte del concepto esencial.

La filosofía es ambas cosas, una concepción del yo y una concepción del universo.

Cuando la conciencia filosófica se dirige al macrocosmos la filosofía tiene el sentido de una concepción del universo y cuando se dirige al microcosmos tiene el sentido de una concepción del yo.

La esencia de la filosofía se puede definir como una autorreflexión del espíritu referente a su conducta valorativa, teórica y práctica y también una aspiración al conocimiento de las conexiones últimas entre las cosas, y a una concepción racional del universo.

Concluyendo, la filosofía es el intento del espíritu humano para llegar a una concepción del universo a través de la autorreflexión sobre sus funciones valorativas, teóricas y prácticas.

Fuente: Teoría del conocimiento, J. Hessen, Editorial Losada, S.A., Buenos Aires, 1956.