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Marco Tulio Cicerón

Publicado por Ruben Avila

El eclecticismo, que surgió de la unión conceptual del estoicismo, el platonismo y el aristotelismo (representado por los peripatéticos), y cuya esencia la resumió Quintiliano en su sentencia eligere ex ómnibus optima(escoger lo mejor de todo), encontró en Cicerón a su figura principal.

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Cicerón

Marco Tulio Cicerón (Marcos Tulius Cicero, en latín) nació en Arpino en el año 106 a. C., el 3 de enero más concretamente. Fue jurista, político, filósofo y orador. Y su fama durante la época de la república romana fue inmensa, y todavía sigue siéndola. No en vano, es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de su época.

Fue uno de los grandes defensores de la república frente a los embates dictatoriales de Julio César, aunque, realmente, fue bastante voluble en sus posiciones. Lo que, por otra parte, casa bien con la idea general ecléctica.

Durante su juventud, Cicerón se dedicó principalmente a la filosofía, introduciendo más tarde las ideas de las escuelas helénicas en el mundo intelectual de la república romana. Ya en su edad adulta redirigió sus objetivos hacia la política y la oratoria, ámbitos donde se granjeó buena parte de su fama. Finalmente, en la vejez, volvió a la filosofía. De hecho, la mayor parte de sus escritos de filosofía, por lo menos los que nos han llegado, los escribió durante sus tres años de vida (murió el 43 a.C.).

Concretamente, ninguno de sus escritos está dedicado íntegramente a la estética, pero sí que descubrimos sus ideas al respecto entre sus líneas. Particularmente en su Academia, en las Tusculanae disputationes, en el De Officiis, en el De Oratore y en el Orator.

Cicerón estudió en Atenas y en Rodas, lugares donde escuchó a los académicos Filón y Antíoco, al estoico Posidonio y a algunos epicúreos. No se adscribió a ninguna escuela, ya que a pesar de sentirse cercano a las doctrinas de la Academia (fundada por Platón), también congeniaba con algunas ideas estoicas. Así que en lugar de volverse acólito de una de las corrientes filosóficas, decidió coger de todo lo mejor.

Era un romano de formación griega, filósofo a la vez que artista, así que no podía ser otra cosa que pensador ecléctico.

Ya que era principalmente orador, fundó su estética sobre este arte: el arte de la palabra.

Como filósofo ecléctico tiende, tanto en su estética como en sus otras ideas, a sustentarse en viejas y asentadas ideas, siguiendo ese precepto que asentase Quintiliano. Sin embargo, también podemos encontrar ideas novedosas. Aunque a decir de Tatarkiewicz, realmente desconocemos si realmente son nuevas ideas o simplemente habían sido planteadas por otros autores, sólo que su referencia no nos ha llegado hasta nuestros días. Tal vez, Cicerón se limitase a recogerlas, porque las considerase como buenas, y las plasmase en sus escritos. Y, nosotros, al encontrarlas en él por primera vez, pensemos que fueron suyas, cuando las había recogido de otros.

En cualquier caso, los escritos de Cicerón resultan muy útiles para descubrir las nociones eclécticas que estaban vigentes en su época, como otras novedosas, que surgían por entonces.

Imagen: paseandohistoria.blogspot.com

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