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Fenomenología

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

La fenomenología es un movimiento filosófico de gran trascendencia en el siglo XX. Fue fundado a principios del siglo pasado por Edmund Husserl. La fenomenología es tanto una teoría del conocimiento como un método de hacer filosofía.

La fenomenología como teoría del conocimiento

fenomenología.

Edmund Husserl, padre de la fenomenología.

A mi derecha tengo un armario cuyas puertas son naranjas. Según el punto de vista fenomenológico, el color naranja de cada puerta es una instancia de la misma tonalidad de naranja. Las dos primeras son instancias particulares, las cuales existen en las puertas de las que son color. Y el tono de color naranja de las que estas son instancias es la tonalidad abstracta de naranja, a la que se puede llamar “naranja universal”. Al percibir las puertas naranjas de mi armario, percibo a la vez el naranja universal. A la percepción de este universal abstracto se le llama “intuición eidética”. Y gracias a esta intuición eidética podemos conocer las características esenciales del mundo, las esencias que lo forman.

Desde este punto de vista, los fenomenólogos dividen nuestro conocimiento en directo e indirecto. El conocimiento directo es aquel al que accedemos sin mediación, mientras el indirecto cuenta con un mediador. Conocemos de forma directa las esencias, el naranja universal, y de forma indirecta las instancias particulares de las esencias. Siguiendo con el ejemplo de las puertas del armario, estas son de color naranja y este color lo tienen uniformemente. Pero resulta que yo no percibo esa uniformidad. Las puertas, tal y como yo las percibo, tienen unas partes sombreadas que no tienen el mismo tono de naranja del que hablamos aquí. Por otra parte, yo percibo las puertas desde una particular perspectiva, pues las percibo en el espacio, de modo que no tengo un conocimiento directo de estas. Accedo a ellas desde una perspectiva espacial a través de un aspecto de las mismas. Junto con las esencias, la conciencia, los actos mentales, están entre los objetos que pueden ser conocidos de forma directa, es decir, que se nos presentan de forma directa. Y junto con los objetos de la percepción, como las puertas de mi armario, el yo individual también es accesible a nuestro conocimiento de forma indirecta.

El método fenomenológico

La fenomenología es también considerada como un método de hacer filosofía. El núcleo de este método es la reflexión eidética, esto es, la reflexión sobre las esencias (por ejemplo, sobre el naranja universal del ejemplo anterior) y sobre las conexiones que existen entre ellas. Para reflexionar sobre las esencias hay que llevar a cabo una reducción eidética. Una reducción eidética, por su parte, es un modo de desviar la atención de las instancias particulares de las propiedades universales, por ejemplo, hago una reducción eidética cuando me olvido de las particulares instancias de naranja de las puertas de mi armario y me centro en el naranja universal del que estas son instancias. Una vez captamos las esencias por la vía de la reducción eidética, podemos captar las conexiones que existen entre, pongamos por caso, el naranja universal y otras esencias.

La reducción eidética tiene dos aspectos. El primero de ellos consiste en olvidarnos de nuestros prejuicios (especulaciones teóricas, concepciones particulares, creencias, etc.). Como diría cualquier fenomenólogo: se trata de “ir a las cosas mismas”. El segundo aspecto consiste en poner entre paréntesis el mundo objetivo. Es decir, lo que nos interesan son las esencias de los objetos de nuestros actos mentales. Si consumo LSD y veo un duende tocando una pandereta sobre mi escritorio, la existencia o inexistencia del duende es irrelevante para el hecho de que el objeto de mi acto mental es un duende que toca una pandereta.

Según algunos fenomenológicos, este conocimiento sería conocimiento a priori, en la medida en que es necesario y no-empírico.

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