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Los Chistes Judíos y el Inconsciente

Publicado por Malena


Theodor Reik, escribió el libro “Psicoanálisis del humor judío” inspirado en el descubrimiento de Freud, que logró demostrar la existencia del inconsciente por medio de los sueños, los chistes, los olvidos, los lapsus, los actos fallidos; y lo fundamentó en sus libros “La interpretación de los sueños”; “Psicopatología de la Vida Cotidiana” y “El chiste y su relación con el Inconsciente”.

Cuando Freud habla de chistes en sus escritos, se está refiriendo mayormente al humor judío; considerando que el chiste desacraliza de una manera tolerable ciertos valores aceptados socialmente.

En el libro de Reik, se puede observar cómo el chiste permite tolerar el dolor que sufren los judíos a lo largo de la historia. El chiste es lo manifiesto y la verdad indecible y terrible es el contenido latente.

Reik se sentía identificado con Freud, principalmente por la dualidad que ambos tenían con respecto a su condición de judíos.

Freud era judío pero también ateo y Reik era hijo de madre judía y de padre ateo y él también lo era.

Pero a pesar de ser ateo, Freud decía tener la percepción nítida de una identidad íntima que nunca pudo describir con palabras; y eso era lo que más conmovía a Reik.

Para Reik, el humorismo judío se relaciona con los chistes bíblicos y talmúdicos y no tanto con la historia de esta raza.

Los chistes judíos tienen cierta continuidad y constancia, conservan el mismo carácter desde hace muchos siglos y no están limitados por diferencias de clases o niveles culturales. No valoran a la profesión militar porque sus ideas o ideales son distintos a los de los estados modernos; no aprecian los honores que se conceden a los militares, ni tampoco estiman los hechos del campo de batalla. Considera al ideal del heroísmo hilarante y absurdo y no valora la fama de los caballeros.

El judío se enfrenta contra un mundo de feudalismo, de sistemas militares y con una nobleza derivada de esos sistemas y el humorismo judío se burla de esos valores.

Los chistes judíos sobre el dinero revelan con ingenuidad todos los engaños y supercherías que los judíos practicaban para ganar dinero o para evitar pagarlo. La mayoría de estos chistes pone en evidencia la supuesta falta de escrúpulos y de honestidad de algunos judíos en sus negocios con los gentiles y con su propia comunidad.

En “El Mercader de Venecia”, de Shakespeare, la figura del usurero judío, despiadado y cruel, que no tiene ninguna consideración hacia su deudor gentil, es un prototipo judío.

En el inconsciente de los gentiles, el judío representa el rol de castrador, porque circuncida a sus hijos; y la circuncisión se considera en forma inconsciente una forma de castración leve.

El humorismo judío también toma a broma los defectos de su pueblo, como por ejemplo su mal comportamiento en los lugares públicos, su falta de aseo y su tendencia a eludir la higiene y los baños.

El tema de la limpieza y la indiferencia ante los piojos, las chinches, etc., tiene que ver en especial con las condiciones de hacinamiento que se vivía en los ghettos de la Europa Oriental, comparándolos con las exigencias de higiene de la civilización occidental.

Los chistes sobre los baños son auténticamente judíos, o sea que la purificación ritual no excluye la posibilidad de permanecer sucios.

Las madres judías son blancos de chistes y burlas, combinadas de afecto, son dominantges, y les gusta quejarse para inspirar la compasión de sus hijos y poder mantenerlos esclavizados.

Se preocupan si sus hijos no comen lo suficiente o lo adecuado, no importa la edad que tengan, y tienden a hartarlos de comida, posiblemente para lograr mantener la dependencia nutricia de sus hijos con respecto a ellas.

Los chistes no son ofensivos, son pícaros y llenos de compasión afectuosa y protectora.

Otro de los temas favoritos del humorismo judío es la posible conversión al cristianismo y el ritual simbólico que es el bautismo.

Para un judío, una transformación tan crucial es imposible, porque está convencido de que ser judío es un hecho inalterable. Sin embargo, muchos se convertían durante la última guerra mundial con el propósito de conseguir entrar a la civilización europea y asegurarse ciertas ventajas.

Fuente: “Psicoanálisis del humor judío”, Theodor Reik.

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