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El ateísmo II: el teísmo light

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

«¿El ateísmo II: el teísmo light?»… ¿Qué título es este? Sí, es cierto, es un título paradójico. Sin embargo, lo que vamos a hacer es criticar una versión descafeinada de teísmo desde una perspectiva atea. Esta idea está muy difundida en diferentes versiones, sin embargo, la que discutiré aquí es una versión con la que tengo mayor familiaridad. Así que, dicho esto, vamos ya a entrar en faena.

El teísmo es la creencia sentimental que postula la existencia de divinidades para todo aquello para lo cual se carece de una explicación racional. También puede ser la creencia en divinidades que explican aquello cuya explicación racional no nos satisface, bien porque no resulta bella, bien porque parece incongruente con otras concepciones abrazadas por el teísta. Este es el teísmo tradicional, al que cualquier agnóstico y ateo está acostumbrado. Luego, existen otras versiones más light de teísmo. Este teísmo light tiene la capacidad de pasar inadvertido. En efecto, en este caso no se trata de postular la existencia de alguna divinidad, sino que se postula la pregunta por Dios (o por la divinidad). Y su tesis es esta: exista o no exista Dios, la pregunta por Dios (o la divinidad) siempre será omnipresente porque es constitutiva de la naturaleza humana.

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De esta tesis tuve noticia cuando estudiaba Teísmo Filosófico en los cursos de licencitura. La asignatura era impartida por un jesuita, Juan A. Estrada Díaz y utilizaba como texto un libro suyo: La pregunta por Dios. Entre la metafísica, el nihilismo y la religión. En este libro el profesor Estrada defiende este teísmo light. En aquel momento, esta tesis no me pareció muy importante, por más que él repitiera una y otra vez que defendía «una tesis fuerte». Sinceramente, pensaba que sería fuerte según con la que se comparara. Por ejemplo, el argumento ontológico de la existencia de Dios es una tesis mucho más fuerte.

No obstante, con el tiempo he vuelto a recordar estas cuestiones, sobre todo durante esta Semana Santa, y ahora pienso lo siguiente al respecto: 1) la tesis que mantiene este profesor implica que hay algún concepto de divinidad constitutivo de la naturaleza humana; 2) que se basa en una hipótesis no demostrada, indemostrable y seguramente falsa, a saber, que todas las culturas tienen religión o, lo que es lo mismo, que la religión es un universal cultural y 3) pienso que la tesis principal es sencillamente falsa. Y ahora argumentaré sobre todo ello.

El teísmo light y sus implicaciones

En la introducción de su libro, el que utilizaba como texto en sus clases, el profesor Estrada dice esto: «La pregunta por lo divino, lo sagrado, lo santo, lo sobrenatural, o, simplemente por Dios, se formula de forma heterogénea y es difícil encontrar un denominador común único para definir todas las religiones. Pero la vigencia y extensión de esta pregunta por Dios, aunque no demuestra su existencia, indica que está arraigada en la racionalidad humana y motivada por intuiciones, carencias y deseos que la hacen inevitable». Estrada llama a este teísmo, «teísmo antropológico», pero yo prefiero llamarlo «teísmo light».

En cualquier caso, lo que se dice aquí es que el hombre, el homo sapiens, está irremediablemente determinado a tener estas preguntas por divinidades, dada su naturaleza, plagada esta de «intuiciones, carencias y deseos». Obviamente, para que los homo sapiens tengamos este tipo de preguntas inevitables, hemos de poseer algún concepto de «lo divino, lo sagrado, lo santo, lo sobrenatural…». Y, claro está, dado que la pregunta está «arraigada en la racionalidad» de los homo sapiens, el concepto de «lo divino, lo sagrado, lo santo, lo sobrenatural…» también debe estarlo. No sé si lo esencial en San Anselmo y en Descartes es que el hombre tiene una idea de Dios que, podríamos decir, está «arraigada en su racionalidad» o el hecho de que esta idea hubiera sido puesta por el mismo Dios, pues de otro modo no se explicaría que homo sapiens tuviera tan maravillosa idea. Lo que sí sé es que Estrada se queda con la idea de «lo divino, lo sagrado, lo santo, lo sobrenatural…», implicada ella por la pregunta por estas cosas.

Pero sigamos. El que haya algún concepto «arraigado en su [nuestra] racionalidad» implica que hay algún concepto innato. En este caso, el concepto de «lo divino, lo sagrado, lo santo, lo sobrenatural…». Esta tesis, lamentablemente, no es demostrable. En efecto, en la actualidad cualquier niño es expuesto a la influencia de la religión de forma más o menos constante y continua, por lo que difícilmente podríamos determinar si el concepto que desarrolle de «lo divino, etc.» es innato o aprendido. Pero bueno, de momento quedémonos con esto y sigamos avanzando.

¿Cómo podemos saber si en todas las culturas hay religión?

Una de las hipótesis sobre las que se asienta esta idea tiene la forma de un enunciado universal, el cual se pretende que es una ley universal. Dice que todas las culturas tienen algún tipo de manifestación religiosa. Lo cierto es que, de las culturas que conocemos no podemos encontrar alguna en la que no haya manifestaciones religiosas. Sin embargo, del mismo modo que esta generalización puede entenderse como una ley general, podríamos verla como una casualidad. En efecto, casualmente, desde mi punto de vista, todas las culturas conocidas tienen creencias religiosas. Y hay buenas razones para pensar que, de hecho, esto es casual más que algo natural o necesario.

Lo primero que merece la pena destacar es que la idea de que la religión está presente en todas las culturas actuales es compatible no solo con la hipótesis de que los seres humanos podrían tener»arraigada en su racionalidad (…) La pregunta por lo divino, lo sagrado, lo santo, lo sobrenatural, o, simplemente por Dios», sino también con esta otra: probablemente, la primera religión, no habría más de una, sería un invento muy antiguo, surgido en África, antes de que el hombre se expandiera por el resto del mundo. Estas antiguas creencias religiosas se expanderían con los seres humanos, desde África a lo largo y ancho del mundo. Como las creencias religiosas cohesionan a los grupos de humanos y tienen cierto efecto placebo, se mantendrían.

De otro modo, podemos preguntarnos, cada uno de nosotros, cómo hemos llegado a tener un concepto de «lo divino». Con toda seguridad, nos daremos cuenta de que no existe ser humano alguno que haya llegado a tal cosa él solo, reflexionando en casa de pequeñito. Más bien nos encontraremos con que siempre nos hablaron en casa de tal cosa, con que recibimos, unos más y otros menos, una enseñanza religiosa, con que hemos ido la iglesia (o sinagoga, mezquita, etc.) más de una vez, que hemos aprendido a rezar, etc.

Conclusiones sobre el teísmo light

La existencia de Dios no puede ser demostrada, tal y como Estrada asume en su libro. Ahora bien, desde mi punto de vista tampoco puede demostrarse que la pregunta por lo divino esté arraigada en la racionalidad humana. En efecto, existe la posibilidad de que lo divino sea una creación humana, muy antigua, que se haya mantenido generación tras generación, expandiéndose por el mundo. De hecho, pasar de todas las culturas conocidas tienen religión a todas las culturas humanas que han existido, que existen y que existirán tiene religión es una generalización falaz: es un paso de algunos a todos.